28/4/14

La similitudes entre la economía norteamericana y la española

La similitudes entre la economía norteamericana y la española


walmartDurante décadas muchos estadounidenses siguieron una trayectoria laboral que consistía en obtener un empleo con un sueldo modesto, obtener experiencia (y/o pagarse los estudios) y dejarlo por otro empleo con un salario más alto. Wal-Mart, el principal empleador de Estados Unidos, es el típico sitio donde pasaba esto: los trabajadores que dejaban la empresa tras obtener puestos con mejor paga en otros sitios se convertían en consumidores en sus tiendas y la economía del país se beneficiaba. Desde finales del 2007 esto ha cambiado porque las oportunidades de empleos mejor pagados se han reducido enormemente. Eso significa que más trabajadores con bajos salarios tienen que quedarse donde están. El estancamiento que se ha producido está contribuyendo a ampliar la brecha entre los pocos estadounidenses ricos y todos los demás. Los empleos de bajos salarios que eran vistos como escalones temporales se han trasformado en puestos fijos para trabajadores de mayor edad, mejor cualificación y con mayor experiencia.

Según Josh Boak una investigación señala que los puestos que ayudaban a la gente a emerger de los trabajos con salario mínimo hacia la clase media han prácticamente desaparecido durante las tres recesiones que han tenido lugar desde 1991. Eso ha dejado a muchos trabajadores en funciones –sigo con el ejemplo de Wall Mart- de cajero con un sueldo promedio de 9,79$ la hora o en ventas a 10,50$ la hora, empleos que solían ser pasajeros. Cada vez menos adolescentes consiguen trabajos como cajeros y reponedores. Casi un tercio de los trabajadores con bajos salarios el año pasado tenían algún tipo de estudio universitario y es que esos puestos son ocupados cada vez más por adultos, muchos de los cuales pasan apuros para pagar las deudas de sus estudios universitarios o criando a sus hijos. Algunos ya bordean la edad de jubilación. El año pasado, 17,4 millones de estadounidenses de entre 25 y 64 años ganaron menos de 10,10 dólares la hora, que es el salario mínimo propuesto por el presidente Barack Obama (el actual salario mínimo federal es de 7,25 dólares). Las consecuencias de tan bajos ingresos se pueden ver en la tendencia de las ventas al por menor: Para mi la economía real es parte de lo que he descrito en los 2 primeros párrafos (y hay grandes similitudes con España) pero luego están los “otros datos”: Bolsa en máximos, PIB en máximos, patrimonio de los hogares en máximos… si nos fijamos en eso todo apunta a que la primera potencia mundial está viviendo una recuperación sólida de su economía tras la mayor crisis desde la de 1929. Y sin embargo, algo chirría. Y es que el PIB norteamericano está en máximos y la riqueza de los hogares también pero lo uno no podría ser sin los máximos también de endeudamiento y lo segundo sucede porque los precios de las propiedades inmobiliarias vuelven a subir pero sobre todo por los máximos históricos de la bolsa, es decir, sólo afecta a los que tienen patrimonio por lo que la desigualdad no deja de crecer como se puede ver en la cuota de riqueza del 0.1% de la población.

Es más, los Estados Unidos tienen el mayor nivel de desigualdad en los ingresos de cualquier país avanzado según el CIA World Factbook. Aún así, lo peor no es lo frágil e injusta socialmente que está resultado la “recuperación” en la actualidad, para mi lo más grave es que se vuelve a actuar como si no supiéramos que las crisis son cíclicas y que la siguiente ya se está gestando ante la parsimonia de los gobernantes. Y no hay que olvidar que la situación actual tiene puntos muy oscuros por lo que no sólo puede llegar la próxima antes de lo previsto, es que incluso podría ser mucho más grave que la de 2008. De hecho, en este gráfico se valoran los diferentes ciclos económicos de la historia del país y resulta que el crecimiento real de este siglo es el más bajo de la serie por lo que quizás podríamos estar hablando de la decadencia de un modelo más allá de la última crisis:

Pero dejemos el tramposo dato del PIB y vayamos a algo más tangible como el porcentaje de ocupados a tiempo completo respecto a la población total. Sí, ha mejorado desde 2008 pero está en un nivel de hace 30 años

Cada vez menos trabajadores en un país donde el gasto social no deja de aumentar lo cual está muy bien pero todo gasto debe ser correspondido con un ingreso o si no, hay que aumentar la deuda para cubrir el desfase. De hecho, hace unos días el propio gobierno publicó sus perspectivas de déficit a 10 años vista y como se puede apreciar no tienen ningún reparo en admitir que gastarán más de lo que ingresan un año tras otro (y eso que no prevén ninguna recesión en el corto plazo):

Y como se ha podido apreciar, ha sido la tónica durante décadas lo que explica el aumento de la deuda pública (que no olvidemos, cada vez pagará más intereses porque la FED ya ha advertido que subirá los tipos de interés el próximo año).

En resumen, en mi opinión la economía de la primera potencia mundial sufre de graves carencias pero lo peor es lo mal preparada que está para la próxima recesión (esa que por pura estadística ocurrirá antes de 5 años) ya que no tiene planes ni para mejorar las finanzas públicas (eliminar el déficit y reducir la deuda) ni para reducir la desigualdad social creciente. Por supuesto hay otros países que están peor pero la salud de éste es la que, de momento, más afecta a todo el planeta.

2/4/14

¿La única manera de llamar la atención es la violencia?

Mucho, demasiado, se está hablando de los violentos que hace unos días convirtieron el centro de Madrid en un campo de batalla. La “Izquierda Radical Violenta” (IRV en adelante para abreviar), que así ha sido bautizada, con nombre y apellidos, convirtió una protesta legítima y pacífica en una batalla campal que, entre sus muchos efectos, ha servido de excusa para ignorar porqué protestaron más de un millón de personas, porqué hubo personas que cruzaron caminando media España, porqué hubo manifestaciones de apoyo simultaneas en muchas otras ciudades, porqué, en definitiva, existe un movimiento de gente cada vez mayor y de más amplio espectro social, que protesta y que expresa su descontento ante los gobernantes de este país.

Digamos que las acciones de la IRV han logrado atraer todo el foco de atención de políticos, medios de comunicación y expertos de toda índole. Es evidente, que no se puede justificar ningún acto de violencia en una sociedad civilizada y acorde a Derecho como la que vivimos, pero viendo las imágenes me vino una primera reflexión: ¿Cuántos radicales existen cuando hay trabajo, servicios y justicia para todo el mundo?

Por otro lado, vivimos en un mundo que cada vez se desnaturaliza más, que cada vez pierde más los principios y todo ello avalado por quien ejerce el poder. Por ejemplo, tras la publicación del informe anual de Cáritas  estos días atrás, en seguida habló el señor Montoro diciendo que el tal informe era exagerado y no acorde con la realidad. Sea por mala fe o por ignorancia este señor incita, al menos, a la violencia verbal.

Según datos del INE, más de un 32% de los menores de 16 años de este país están en riesgo de pobreza, midiendo como tal, bien hogares con el 60% o menos de la mediana de los ingresas por hogar, bien con carencia material severa (problemas para hacer frente a gastos básicos del hogar), o bien hogares donde los miembros están en desempleo.

Estos datos comparados con los de Cáritas, son aún peores, ya que en ellos, basados en Eurostat, el riesgo de pobreza se sitúa en un 29,9% entre los menores de 18 años. Con lo cual, o desinformado o con mala fe, pero negando una realidad palpable.

Además, cuando el Ministro fue interpelado acerca de la posibilidad de ayudar a estas familias en problemas con la creación de un salario social, medida cuyo coste supondría la mitad del rescate de las autopistas, su respuesta ha sido contundente: dejar quebrar a las autopistas costaría al Estado 3.600 millones de euros. Lo que no nos queda claro es el coste de dejar desamparados a los 700.000 hogares sin ingresos, ya que tampoco apuntó ninguna solución en ese sentido más allá del consabido “trabajamos para lograr el crecimiento ya que lo que erradica la pobreza es el crecimiento y la creación de empleo”.

De hecho, es difícil entender el porqué de un rescate a unas empresas constructoras que hicieron una inversión, erraron en sus previsiones y el negocio ha salido mal. La única explicación, más allá de posibles amistades inconfesables, es una amenaza por parte de las empresas concesionarias de aumentar los niveles de paro con toda su plantilla, de aumentar su presión sobre el FOGASA con estos despidos, etc.. Es incontable la cantidad de empresarios que han sufrido la misma experiencia, cada cual en su escala, desde el que montó una panadería, hasta el que tenía una pequeña fábrica, etc.: ninguno fue rescatado. Las PYMES han sufrido estos años el ritmo más alto de destrucción del que se tiene constancia. Ahora ese ritmo de destrucción se ha frenado, quizás porque efectivamente la economía empieza a remontar, pero también porque quizás no queda mucho por destruir. El caso es que nunca se habló de un fondo de rescate para empresas con problemas, muchas de las cuales funcionaban bien y que vieron su fin por deudas arrastradas, a veces de la propia administración.

Y de esos polvos vienen estos lodos, porque según la ONG Save the Children, también en su informe (PDF),  bajo el lema de “A mí quien me rescata” nos dice que más de dos millones ochocientos mil niños son pobres o están en riesgo de pobreza en este país. Lo que avala la afirmación de Cáritas de que España es el segundo país de la UE con más pobreza infantil, sólo superado por Rumanía.

Lo triste es ver la escasez de medidas para contrarrestar estos datos: ninguna. Es más, se procura mirar para otro lado, ignorar esa realidad (al más puro estilo Rajoi) hasta que surge el estallido de violencia, tras el cual, la IRV es culpada de dinamitar el proceso de recuperación de la economía, de socavar la confianza de los inversores extranjeros y de incitar al estallido social.

De lo que tampoco parecen darse cuenta es de que, al prestar su atención a los violentos, ignorando a los que protestan pacíficamente, vuelven, una vez más, a incitar a la violencia, ya que dan a entender que sólo mediante la protesta violenta consigues atraer el foco de atención; que sólo los violentos consiguen algo, aunque sólo sea que no les ignoren.

31/1/14

Las bancarrotas de España: Somos líderes


El tiempo del rescate en España parece que ya ha pasado, de hecho parece que realmente la economía, lentamente empieza a remontar, quizás no para ti pero si para el país. Sin embargo, y esto es algo de lo que hablan muchos expertos, el tamaño de la deuda pública acarreará graves problemas en un futuro no muy lejano; de hecho estamos en el punto en el que la deuda es tan grande que necesitamos emitir más deuda para hacer frente a vencimientos de la misma, lo cual indica el problema de “bola de nieve” que tenemos ante nosotros.

Esto no deja de ser curioso, porque, aunque sólo sea por experiencia, deberíamos saber gestionar la deuda pública y conocer sus limitaciones y sus peligros como expertos. No en vano somos el primer país emisor de deuda en la historia, así como el primer país que tuvo una bancarrota que motivó el impago de la misma y también el que más bancarrotas ha tenido; todo lo cual nos coloca una serie de medallas que, por suerte, al ser la economía muy poco amiga de la historia, no nos afectan demasiado.

Fue durante nuestro más glorioso siglo XVI, mientras nuestros tercios asolaban los campos de batalla europeos, nuestras finanzas destruían fortunas (también las creaban, sin duda) y, sobre todo, destruían nuestra propia economía, destrucción de la que algunos piensan que jamás nos hemos recuperado.

Y fue Felipe II el que a principio de su reinado se enfrentó al vencimiento de deuda heredada de su padre (está claro que Carlos I le dejó a su hijo unos problemas acordes al poder que le otorgaba), eran los “Asientos”, una especie de bonos, que obligaban a la corona española al pago de un principal más unos intereses en un plazo de tiempo. Y, aunque supuestamente estos asientos estaban respaldados por el río de oro y plata proveniente de América,  en 1557 se declaró la primera bancarrota, donde los más afectados fueron los Fugger. Resulta también curioso que ya desde aquella época los banqueros alemanes comprasen deuda española, obteniendo con ello una serie de ventajas adicionales que les daría más poder o les arruinaría indistintamente. A partir de ese momento, los problemas de la hacienda española se suceden:

En 1519 ya se había avisado suspendiendo pagos del principal de la deuda, aunque se respetaron los intereses. En 1575, otra bancarrota, aún peor. Se procede a una “quita y espera”, supongo que otro invento español. En 1596 tuvo lugar la emisión de los primeros bonos de “Deuda Soberana” acompañados de una nueva suspensión de pagos.

En 1607 tenemos una nueva bancarrota, aunque los años anteriores ya había habido suspensiones de pagos y problemas diversos. En 1627 otra más, que se lleva por delante la mitad del sistema financiero europeo. La procesión continuaría en 1647, 1652, 1662 y 1666.

Ya con los Borbones, tras un periodo de calma propiciada por una generación de políticos medianamente competentes, tenemos la crisis de 1799, cuando cristalizó la desmesurada emisión de los “Vales Reales” en una nueva bancarrota.

En cuanto a nuestro s. XIX, con su colección de grandes gestos y hombres, su tropa de gobernantes innombrables, las guerras contra otros, si los había, y si no, contra nosotros, reyes de ida y vuelta, etc. evidentemente daría muchos quebraderos a nuestra economía. Así, en 1866, tras muchos años de problemas, se produce la crisis del ferrocarril y en 1872, se produce una nueva bancarrota que se salda con la adquisición de las minas de Rio Tinto por parte de los ingleses (al cabo de un tiempo devolvieron las minas pero descubrieron el Jerez). Se cierra este siglo con la bancarrota de 1882. Y por último, la de 1939, en la que la España franquista no asumió la deuda que proviniera del gobierno republicano.

Trece bancarrotas que nos coloca en el primer puesto mundial en este sentido. Bancarrotas que cuentan cómo la historia de nuestro país puede ser explicada por una serie de hechos invariables: pésimos gobernantes, corrupción desmesurada, ausencia de empresarios competentes, analfabetismo e incultura recalcitrante y una sociedad adormecida y aclimatada que sólo es capaz de despertar por hambre y, que cuando lo hace, su propia incultura le lleva por caminos plagados de hechos salvajes hacia el mismo punto prácticamente de donde partió: nuevos gobiernos de políticos igual de corruptos que los anteriores, perpetuidad del sistema de valer más por ser quien eres y no por tus méritos y la terrible incultura que nos lleva a mirar hacia nuestro ombligo mientras nos quejamos amargamente de nuestra suerte y esperamos de la Gracia Divina mejorar nuestro miserable existir.

15/1/14

No odiemos a los ricos. Todos queremos serlo.

No odiemos a los ricos. Todos queremos serlo.

Hace algunas semanas hubo una pequeña polémica porque el piloto Jorge Lorenzo colgó un video en el que se veía lo lujosa que era su residencia, una mansión de 1200 metros cuadrados -piscina incluida- varias motos y un reluciente Mercedes. Lo tuvo que retirar debido a las críticas por “falta de sensibilidad” que recibió porque aunque todos sabemos que él, como muchos otros, están forrados, la mayoría prefiere no darse por enterado. Es una actitud infantil esa de “si no lo vemos es como si no existiera” pero es que además está relacionada con la enorme cantidad de prejuicios que muchos tienen hacia el que tiene dinero, ¿nos hemos parado a pensar si las fotos de celebraciones familiares al lado de una mesa repleta de comida que colgamos en facebook podrían herir la sensibilidad de cientos de millones de personas que sobreviven con menos de 2 mil kilocalorías al día? Y lo que importa es que para el bien común lo mejor es que Jorge Lorenzo –así como los 400 mil millonarios que parece existen en España- hagan ostentación de su riqueza y paguen el IVA de todo lo que adquieran y hagan ganar a aquellos que les proporcionan objetos y servicios.

Tenemos muchas ideas erróneas sobre los ricos, por ejemplo creemos que el que alguien tenga mucho implica que nosotros tenemos menos y es justo al contrario. Una persona con 1 millón de € genera unos impuestos, un consumo y, en resumen, unos empleos, que no generan un millón de personas con 1 €. Los ricos nos provocan envidia pero son beneficiosos para la sociedad. Sí, es injusto que algunos tengan más medios para triunfar en la vida desde la cuna; yo que vengo de una familia obrera lo sé muy bien, tuve que ponerme a trabajar en vacaciones desde muy joven mientras otros se pasaban los veranos en Inglaterra aprendiendo a hablar un inglés perfecto, ya en COU tuve que pasarme a nocturno porque ya tenía un trabajo mientras otros muchos acababan la carrera, seguían con masters y no tenían que preocuparse por ingresar dinero porque su padre tenía de sobra… pero ¿es culpa de ellos? y ¿No es acaso injusto que nos toque la lotería cuando millones juegan y aún así deseamos ser los afortunados? y ¿No es de hecho injusto que tengamos la ventaja de haber nacido en España en lugar de en Sudán? Si yo no me tengo que sentir culpable por nacer en Europa, no sé por qué la hija de Amancio Ortega tendría que hacerlo por ser su padre quien es. Lo que importa es que la riqueza de esa mujer no me hace a mi –ni a nadie- más pobre sino al revés.

El dinero es el principal incentivo por el que la mayoría madruga por las mañanas, no debería estar mal visto querer tenerlo ya que es bueno, sobre todo porque no tenerlo es malo, pero lo está. Y eso que curiosamente la mayoría de los ídolos más populares y queridos son millonarios porque nosotros así lo queremos. Es cierto que Messi o Julio Iglesias pueden tener una gran habilidad pero también la tiene un jugador de la selección española de waterpolo o alguien que canta en el coro del Teatro Real, nadie me puede demostrar que tenga más mérito ser portero de fútbol que de balonmano pero el gran público decide cual profesión se traduce en un mejor salario ya que primamos el espectáculo que más nos gusta. En el fondo no hay ninguna diferencia respecto a financieros, ejecutivos y empresarios que triunfan: lo hacen porque consiguen vender sus productos al gran público en competencia con otros que no lo consiguen. Algunos trabajan para ello toda su vida y durante muchas horas al día pero están peor vistos por la población que un joven que bota un balón, es contratado en la NBA y en unos pocos años amasa una gran fortuna que le permite no hacer nada más el resto de su existencia. Cuando leo críticas contra los que quieren más y más dinero, jamás entran en ellas individuos como Ronaldo, que cambia de equipo para ganar más, ¿qué diferencia hay con el fondo denominado “buitre” que compra lo que nadie más quiere buscando un mayor beneficio? La motivación es la misma.

Todos queremos más dinero, es hipócrita no reconocerlo cuando nos pasamos la vida jugando a juegos de azar y cuando muy pocos seguiríamos trabajando si no nos abonaran un salario (por desgracia son pocos los afortunados que trabajan por vocación y además no necesitan ingresos). El dinero es necesario y no es más que la materialización del antiguo trueque: conseguir algo a cambio de otra cosa (en estos tiempos, generalmente horas de trabajo a cambio de una trasferencia mensual) y soy el primero que no entiende por qué hay gente que tiene muchos millones pero no se relaja y sigue esforzándose por tener más. Yo no soy así, creo el dinero compra tiempo libre y si renunciamos al tiempo libre por conseguir dinero entonces pierde su sentido pero a la vez reconozco que gracias a esa “avaricia” ha avanzado más el mundo que no sería el mismo si Henry Ford o Bill Gates se hubieran conformado con su primer millón. Y en el fondo no debemos encontrar eso tan malo porque ¿Acaso creéis que Nadal, uno de los personajes públicos más queridos en España, conduce un Kía? No, lo anuncia porque, a pesar de ser ya millonario, prefiere tener más dinero (y por cierto, Kía se lo paga porque somos tan absurdos de dejarnos influir al comprar un coche por el famoso que lo anuncia).

En resumen, a todos nos gusta tener dinero, dedicamos mucho tiempo y mucho esfuerzo en conseguirlo pero, a la vez, nos suele molestar que los demás lo tengan y se les note. Es humanamente comprensible pero lo cierto es que el día que me toque el €millón y disponga de millones para gastar, seguro que a los que encargue una casa, un coche, un viaje de ensueño etc. etc. –y especialmente Montoro- estarán mucho más contentos que ahora que no los tengo, demostración empírica de que es mejor que yo sea rico a que no lo sea…pensando en el bien común.

7/1/14

Ley de Contratos del Sector Publico.
Sacyr: Que casualidad que los 1.600M son el casi el 50% de los 3.118M

No deja de ser curioso que donde falle la lógica y las previsiones de manera catastrófica en una obra de la magnitud de la ampliación del canal de Panamá sea precisamente allí donde se cambia de océano navegando en sentido contrario al que dictaría el sentido común.

Sacyr ya ha presentado ante todo el mundo la verdadera “Marca España” que en nuestro país hemos disfrutado durante muchos años: obras que se licitan a precios altamente competitivos, lo que hace que se consiga la adjudicación, y que a mitad de construcción amenazan con la paralización por falta de presupuesto debido a costes inesperados y a circunstancias en ningún momento achacables a la empresa adjudicataria, por supuesto. Así, atrapados todos en la rueda de obras a mitad, cantidades enormes ya pagadas y compromisos adquiridos, se decide hacer frentes a estos costes y terminar la obra como sea. Aún se puede dar gracias si termina todo ahí y la obra reúne los servicios y la calidad pactados, que también aquí en España conocemos sonados casos de obras que salieron más caras de lo presupuestado y luego adolecían de importantes defectos estructurales que, en algunos casos recomiendan hasta su derribo.

Como ejemplo de esto último tenemos a nuestro arquitecto más internacional, al que como la justicia dictamine en su contra en todos frentes que tiene abiertos, sólo le quedarán las piezas del LEGO para dar salida a su creatividad.

Esto, que ahora nos sonroja y nos preocupa por la mala imagen que nos da internacionalmente, es lo que hemos venido padeciendo en toda España en los últimos años. La adjudicación de obra pública por un precio, los sobrecostes a mitad de la construcción y los defectos de la obra flagrantes al término de la misma. Hospitales con cimientos defectuosos, que hay que reforzar urgentemente, como el de Vigo. Instalaciones deportivas que no cumplen con las condiciones adecuadas para la competición, que doblan el presupuesto original y que arrastran al juzgado a un buen número de políticos, como el Palma Arena. Líneas de metro que disparan su presupuesto inicial y que al final sólo llegan a inaugurarse parcialmente, como la línea 9 en Barcelona… la lista es interminable, como interminables son también los vínculos de estas empresas con la corrupción política en la mayoría de estos casos.

Lo distinto es que la constructora está en un proyecto de gran calado internacional, con lo que todos los ojos están sobre ella. De momento, su cotización en bolsa se está desplomando (ya se verá si arrastra a Repsol) y muy bien tiene que acabar todo para que pueda volver a optar a algún compromiso internacional. Los 1.600 millones de dólares en sobrecostes en un presupuesto de 3.118 son demasiado abultados, sobre todo cuando optó a la licitación 1.000 millones por debajo de su más directa competidora y 300 por debajo del importe base de licitación, lo que da a entender un grave error de cálculo en la propuesta o una maniobra calculada. La sensación es de que Sacyr fue a reventar la subasta esperando luego acogerse al sistema de modificados al alza, recogido en el artículo 202 de la Ley de Contratos del Sector Publico, del que tanto se ha abusado en España, ya que las constructoras españolas son expertas en sacar adelante proyectos deficitarios donde los modificados son precisamente el beneficio de la operación.

Este artículo, aunque ya en el punto de mira de la legislación europea, permite a la empresa adjudicataria justificar hasta un incremento de un 50% los costes originales del proyecto debido a costes excepcionales e imprevistos. Y, aunque el pliego de condiciones de la adjudicación de las obras del canal eliminaba expresamente la opción del sistema de modificados, cabe pensar que Sacyr ha decidido jugarse el órdago; porque es eso o admitir que el plan que presentaron no era viable económicamente desde un principio.

O quizás sea que los técnicos de Sacyr pensaron que como en el canal se navega en sentido contrario a la ubicación de los océanos, las leyes de la economía rigen también del revés. Sacyr intenta en las Américas lo que le funcionó eficazmente en España.

18/12/13

Todos podemos hacer algo para mejorar España

Todos podemos hacer algo para mejorar España


Si de algo creo que nadie me puede acusar es de iluso o confiado en que las cosas cambien por la bondad o inteligencia de los seres humanos. Por desgracia, somos más perezosos y tontos de los que creemos ser. Nos quejamos de los bancos, pero muchos afectados por preferentes siguen tendiendo la cuenta en la entidad que les engañó. Nos quejamos de los partidos políticos dominantes, responsables de tener aún hoy una legislación hipotecaria decimonónica y claramente desequilibrada en favor de los intereses de las entidades financieras, pero siguen teniendo un sustrato electoral que les vota (me gustaría creer que no de familias desahuciadas, pero me temo que es mucho creer).

Hay varias formas de cambiar el mundo que nos ha tocado vivir. Una es muy personal e introspectiva; cambiamos la realidad alterando nuestra percepción. Puede parecer una disquisición de mal libro de autoayuda, pero no deja de tener respaldo científico y práctico: la vida mejora simplemente viendo lo que en ella ocurre de forma positiva. Podemos buscar la flor perfecta toda nuestra vida y morir sin haberla encontrado, muertos de pena, o bien interpretar sabiamente que todas las flores son perfectas. En este segundo caso, en definitiva, alteramos nuestra percepción para ver un mundo mejor.

Otra puede ser romper con el sistema, usando todos los medios legales e ilegales a nuestro alcance para ello. Las revoluciones han sido una forma de cambiar la realidad en muchos países y épocas. El peligro de este tipo de cambio es lo fácil que se manipula a las masas y el riesgo de poner en marcha mecanismos que generan violencia. La gran mayoría de ocasiones, la revolución cambia un mal gobierno por otro igual o peor. No olvidemos que somos más tontos de lo que creemos y los que dirigen estas revoluciones, o los que se aprovechan de esta dirección, levemente menos tontos o más crueles, acaban imponiendo su voluntad en detrimento de la de los sublevados.

Entre la introspección y la violencia, hay muchas otras vías de mejorar el mundo que nos rodea, evidentemente. La que personalmente más me gusta, por su efectividad y ausencia de daños colaterales (que considero inaceptables), es la de alterar el sistema desde dentro del sistema. Usar las reglas del juego para ganar al juego mismo. Evidentemente, esta opción es la más lenta y complicada, pero creo que es la más efectiva. En todo caso, depende de que los integrantes del propio sistema, votantes, contribuyentes, clientes de un banco, adquieran conciencia de que algo va mal y actúen, simplemente ejerciendo los derechos que el sistema les ha dado. Un votante puede votar, un contribuyente usar estrategias fiscales, un cliente de banco cambiar sus cuentas de entidad. Actuaciones que llevan algo de esfuerzo, pero tal vez no demasiado para la pereza que nos embriaga. Pese a que seamos algo tontos, el pueblo es soberano. Si decide que nada cambie, esta decisión es la acertada. Eso sí, después sus lamentos y quejidos no serán más que voces de una ópera bufa.


Entre las medidas que creo aplicables y, sin duda, cambiarían mucho la banca que nos ha tocado vivir, está la de ‘Velar por la independencia del poder político frente al poder financiero‘. Para ello deberíamos cambiar la normativa relacionada con la actuación inspectora del Banco de España y de la CNMV, quitando de las manos del poder político su capacidad de tutelar sus actuaciones. No hace falta cambiar en demasía la actual regulación financiera, si los reguladores-supervisores quieren y pueden hacer su trabajo. Los bancos temen al Banco de España, cuando actúa como tal y no como compañero de juergas.

Una medida compleja de aplicar y que puede generar efectos perversos es la de regular los salarios de los banqueros. Sin embargo, más que limitar las reglas del mercado, se ha de regular incentivos adecuados para que los salarios fluyan adecuadamente. Prohibir determinados bonus sin sentido, como los que se dan por conceder préstamos en lugar de por la poca morosidad de lo que se han concedido, arreglaría muchas cosas. Y es vital que se regulen las consecuencias de la falta de responsabilidad y diligencia, desde los empelados de banca hasta los directivos de los áticos del edificio central. No me importa que un profesional gane mucho dinero gestionando un banco, tarea muy compleja si se hace bien, pero a cambio, quiero que comprometa su patrimonio. Mucho poder requiere de mucha responsabilidad. Es un delicado ejercicio de cirugía económica establecer los límites, pero vale la pena la operación.

La banca no va a cambiar por propia voluntad o por la voluntad de los políticos de siempre, hipotecados hasta el cuello con los prestamistas que debería controlar. El cliente, el votante, el contribuyente, puede hacer que los bancos cambien.

13/12/13

Lo público y lo privado
El cierre de Canal9 ha reavivado la discusión sobre lo público y lo privado y lo he relacionado con un artículo que leí recientemente que abogaba porque la industria farmacéutica fuera pública ¿el motivo? Los intereses creados, que un laboratorio podría dar con la cura definitiva de una grave enfermedad y no comercializarlo para no perder las ventas actuales y futuras de las medicinas que durante años puede consumir un enfermo crónico. Visto desde esa perspectiva, parece que hay más motivo para nacionalizar la Bayer (y de paso las empresas de cremas antiarrugas, no sea que hayan encontrado el secreto de la eterna juventud y no lo hagan público para poder vender más) que una televisión. Pero no es tan fácil, estamos haciendo una suposición que implica que un empresario privado va a preferir el beneficio económico a la salud pública y parecemos olvidar que las empresas que fabrican tabaco en España –sustancia nociva según nos dice el gobierno- son en su mayoría semi-públicas, y eso es un hecho. Yo no entiendo esta demonización de lo privado/beatificación de lo público que hacen algunos como tampoco lo contrario que hacen otros. Todo depende de la ética y no de la titularidad accionarial: con un buen equipo directivo cualquier empresa podría triunfar siendo pública y con uno malo fracasar siendo privada, la gran diferencia es que a unos los elijen unos políticos a saber con qué criterios y a otros un consejo de administración que busca lógicamente el máximo beneficio. Si Canal9 hubiera sido más independiente, hubiera tenido más audiencia y hubiera costado menos, ¿qué problema hay que fuera pública siempre y cuando ofreciera algo cultural e informativo que no ofrecieran los demás canales? El problema es que en España ¿Cuántas televisiones cumplen esos requisitos?

Por eso para mi el problema no es que haya empresas públicas sino la baja calidad de los partidos políticos españoles que van a acabar controlándolas. Se financian ilegalmente, están llenos de corruptos a los que sus máximos dirigentes toleran, no recortan donde deben (por ejemplo el Senado o la duplicidad diputaciones/autonomías) porque priman su beneficio privado (cargos) al beneficio público, gastan donde no deben (de hecho ellos mismos están endeudadísimos por su mala capacidad gestora) etc. y de nuevo son hechos, no suposiciones. Es decir, el egoísmo, la codicia y en general la falta de ética que se le supone a un empresario privado también la tienen los gestores de lo público, ¿quién me dice que el político que prefiere reducir mamografías que eliminar un coche oficial va a salvaguardar mejor nuestra salud que un empresario que quiere ganar dinero a costa de la sanidad como hace nuestro dentista? ¡Si todavía en España fuéramos a castigar electoralmente a los partidos que demuestren poca ética! Entonces sí habría un incentivo para desear más propiedades públicas pero lo triste es que no es así. Por eso yo no tengo un criterio global a favor o en contra de lo público ya que depende del país, lo que sí sé es que en España, y dado el poco valor que dan los españoles a la honestidad de nuestros dirigentes a la hora de votar –otro hecho, tristísimo pero real-, cuanto más lejos estén los políticos de todo, mejor.

Y repito que no es una cuestión ideológica sino un caso de evidencia empírica basado en la experiencia siendo quizás el ejemplo más claro el de las cajas de ahorros, entidades con la mejor de las intenciones que acabaron siendo, en su mayoría, instrumentos al servicio de políticos y codiciosos, que han vendido productos a sus clientes más nocivos que los de la banca privada y que han acabado costándonos a todos miles de millones de €. No somos conscientes de lo que ha agravado la gestión de las cajas de ahorros la crisis, no sólo por el agujero actual que han generado en las cuentas públicas, es que sin ellas difícilmente habría crecido tanto la deuda local porque nadie hubiera financiado proyectos tan inviables como los que tantos municipios y comunidades autónomas han llevado a cabo Y eso no significa que la banca pública –si sus criterios de gestión son independientes- no pueda ser buena (o una televisión autonómica), significa que en España los políticos que tenemos eligen para sus maniobras partidistas a personajes peores –como se ha visto- que los banqueros privados, no ya sólo como gestores, aparentemente también en calidad ética.